Los espías italianos encargados de cumplir la misión eran Marco Scaglia y Luciano Benetti, quien apenas comenzada la final conspiraban sobre el tema, para finalmente, tras la victoria uruguaya en la que varios jugadores argentinos fueron abucheados por su propia hinchada, ofrecerle una gran suma de dinero a cambio de jugar al fútbol en y para Italia. Brasil derrotó por 4-1 a Italia ante 107 412 espectadores, camiseta barça coronándose como tricampeón con una de las escuadras más valoradas en la historia del fútbol.